El realizar esta aventura sin retorno, no es plato de buen gusto para ellos, tampoco lo seria para nosotros si como humanos, nos ponemos en su lugar, en su situación, en su país esquilmado, arrasado, con unos recursos naturales que han sido arrancados para beneficio de los países ricos, de esas tierras donde intentan llegar abandonando una muerte segura para enfrentarse a otra aún peor.
Me da lástima del ser humano que piensa son un peligro para nuestro bienestar. No entienden, son ignorantes, pasivos en una sociedad que anda sólo por intereses económicos, por una economía inventada para destruir precisamente lo humano que al hombre le pueda quedar ya.
Pero las aguas que separan su libertad, su sueño, embarcados en un trozo de madera que se tambalea frágilmente, que tiemblan “ilegalmente” con esos ojos brillantes que buscan la paz de su alma; se convierte en espadas hirientes, en muerte anunciada, incomprensión, rechazo de una sociedad que ve su huida y su ilusión como un delito infernal que hay que parar, reventar, entorpecer el avance, barrer con escoba de metal y devolverlos a la miseria de donde nunca tuvieron que salir para no alterar nuestras conciencias.
Algunos los llaman plaga, ilegales, desahuciados, negros, moracos, maricones, peste .., yo los llamaría ciudadanos del mundo con todo su derecho a vivir en condiciones dignas, sin represiones, sin hambre, sin frió…

Si lo pensamos seriamente, hemos levantado un mundo a cambio de la destrucción de otro, el norte y el sur, ricos y pobres, industrializados y tercermundistas. Eso si, somos tan elegantes que las palabras las decimos sin pensar…….son ilegales, sin papeles…¿a caso no son humanos?. ¿donde esta la Comunidad Internacional que tanto nos defiende de los “terroristas” para intervenir y buscar una solución en todos esos países donde los niños se mueren de hambre y enfermedades por miles, por millones?.
Hace una semanas un bebe “ilegal” moría en España. Había llegado a la tierra prometida pero no soportó el viaje sobrecogedor. Si una madre lo lleva consigo sabiendo que podría morir, ¿cómo estarán los que se han quedado allí? ¿Cómo estaría para haber emprendido el viaje poniendo en peligro la vida de su hijo?. Puedo asegurar que ellos quieren a sus hijos como nosotros los podemos querer a los nuestros, que quede claro. Tal vez sea un sensibilero, pero llore, lloré de verdad por esa vida infantil, por ese niño que no habrá conocido la sonrisa, ni la alegría y que representa a todos los que sufren en condiciones indignas sabiendo que podría solucionarse si el primer mundo así lo deseara.
He llegado a una conclusión lamentable pero cierta y que cambia por completo el título de esta reflexión, ya que considero amargamente que los ILEGALES somos nosotros, los del norte, los ricos, los que no tenemos derecho a llamarnos humanos, los que nos gastamos en un solo avión de combate el presupuesto de la deuda contraída de un país pobre, donde atacamos una nación por el control del petróleo sin importar los daños colaterales de las víctimas humanas.
Nosotros LOS ILEGALES somos responsables de esta barbarie, de esta situación mundial de pobreza y malnutrición, de caos y desolación, de genocidio planificado, de ecocidio medioambiental injustificado.
PEDRO POZAS TERRADOS (NEMO)