sábado, marzo 12, 2011

MADRID: UNA HISTORIA DE PAYASOS CON MASCARILLA Y LUTO

A últimos de enero del presente año, salio en diferentes medios, algo que ha parecido no importar a nadie, ni a políticos ni a madrileños. El Fiscal de Medio Ambiente acusaba a al Ayuntamiento de Madrid, de falsear los datos sobre polución. En diciembre del pasado año el gobierno municipal decidió eliminar nueve estaciones de medición de NO2 y partículas en suspensión situadas en puntos céntricos. Ahora el Fiscal ha pedido que se coloquen de nuevo.

Por un lado, si se ha demostrado por parte de la Fiscalía de esta grave irregularidad…¿Por qué no se piden responsabilidades penales? Los encargados de la seguridad de nuestro medio ambiente, tienen la responsabilidad de cuidar la salud de las personas y cometer actos como los descritos, deberían ser perseguidos por oficio y llevados a los tribunales. En sucesivos días y mientras por el aumento de la polución surgía en el centro de Madrid una boina negra de humo irrespirable, los titulares de los medios de comunicación fueron sembrando alarmismo entre la población e incluso anunciando que en el fin de semana, una borrasca de lluvia pondría fin a esta situación, en un Madrid que pedía encarecidamente, un plan anti-humo y medidas de seguridad para los ciudadanos. Las únicas advertencias que se realizaron, fue alertar a la gente que no hiciera deporte, que salieran sólo si fuera necesario y que no podían prohibir la circulación de vehículos, porque de ello dependía muchos puestos de trabajo. Claro, los primeros que van en coche contaminando, son los propios políticos, dando un ejemplo cívico a la sociedad.

Ana Botella se le ocurre culpar de esta contaminación a los coches con motor diesel y como responsable de medio ambiente dijo que Madrid no es la única ciudad que incumple las recomendaciones de la UE. Sólo por este comentario, debería haber sido destituida al consentir que los niveles de contaminación superen lo permitido. Pero no ha pasado nada. Han seguido transcurriendo los días, llegado el fin de semana y el viento junto con la lluvia ha despejado los niveles de contaminación. Pero precisamente somos los ciudadanos los que tenemos culpa que nos traten como si ellos, los políticos, fueran los payasos y nosotros los niños riendo sus gracias. Nadie nos novemos, nadie les denuncia, todo el mundo agacha la cabeza en este estado de “dictadura enmascarada bajo la palabra democracia”. ¿Cómo se puede consentir que se cierren nueve estaciones de mediciones de partículas en suspensión que afecta a la salud de las personas? ¿Es que quieren que la gente muera? ¿Cómo habiéndolo permitido, sus responsables siguen en el puesto sin que tengan responsabilidades civiles o penales? ¿Cómo habiéndose comprobado por parte de la Fiscalía del cierre de las estaciones de medición, no se toman medidas ante el Juzgado y se imputa a sus responsables por delito contra la salud de las personas?. Incomprensible que se multe por fumar en lugares no habilitados (y me parece bien) y no se denuncie e impute a quien por su falta de ética y responsabilidad, pone en riesgo a los ciudadanos, sin tomar medidas restrictivas y superando los valores máximos permitidos de contaminación. Eso sí, el negocio de las mascarillas se disparó y los fármacos para asmáticos también. ¿Cuántos ciudadanos están muriendo a causa de la contaminación? Nos dicen los que se mueren por cáncer al fumar …¿y los que mueren por respirar el aire negro de las ciudades? ¿No son los responsables políticos cómplices de estas muertes por no poner solución a la polución urbana? Es muy fácil presentarse para ser elegido, cobrar más de lo debido, tener numerosos beneficios y privilegios y después lavarse las manos como auténticos Pilatos ante la muerte de los ciudadanos.

Un estudio realizado por tres Hospitales y el Instituto de Salud Carlos III, relaciona los niveles altos de contaminación por partículas suspensión, con la mortalidad por enfermedades del sistema circulatorio.

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), advierte del aumento del número hospitalarios por patologías respiratorias, la aparición de alergías, enfermedades respiratorias tempranas en niños, pérdida de función pulmonar en mayores e incluso cáncer de pulmón, debido al alto índice contaminante del aire en las ciudades.

La Comisión Europea informa que la contaminación atmosférica sobre todo en las grandes ciudades, provoca unas 370.000 muertes prematuras anuales en la Unión Europea, de las que 16.000 víctimas son en España. ¿Podemos quedarnos tranquilos ante estas dramáticas cifras? Nos preocupamos y con acierto de las víctimas anuales por conducir….¿y por vivir en una ciudad? ¿o es que estas muertes no cuentan y son efectos colaterales de la civilización? ¿y si nos toca a nosotros a algún familiar? ¿Quién tiene la responsabilidad de que esto no ocurra?. Ellos, los políticos que viajan en sus coches escoltados y de grandes dosis de contaminación, ciudadanos que deberían dar ejemplo y poner solución a todos estos temas de salud, pasan indiferentes por sus cargos sin importarles para nada la salud de la sociedad a la que sirven. Toman decisiones sin importarles las responsabilidades y las consecuencias, a sabiendas que en caso de estar equivocados, quien siempre lo pagará será el ciudadano con sus impuestos. Las decisiones de sus malas políticas jamás son cuestionadas y si se hace, cosa dudosa, sólo dejan el cargo para coger otro, sin responsabilidad penal.

Ya hemos visto, que no sólo los ecologistas dicen verdades, sino que estudios médicos firmados por grandes especialistas, certifican que en las ciudades se está asesinando a la gente, sin que nadie solucione este urbanocidio planificado, sabiendo además que existen energías alternativas libres y nada contaminantes que pueden cambiar la salud de nuestras ciudades.

Pero aún comprobándose por parte de la Fiscalía de Medio Ambiente que el Ayuntamiento de Madrid quitó estaciones de mediciones situadas en lugares estratégicos de la ciudad y que han superado niveles permitidos, los políticos de turno cierran los ojos y los oídos y se hacen los tontos ante tanta maldad elaborada. Y los ciudadanos se callan, no luchan por sus derechos a la vida, se encierran en su timidez y dejan que los políticos se adueñen de nuestras vidas. ¿Por qué no presentamos denuncias ante el Juzgado por ineptitud y supuesto delito contra la Salud Pública? Estamos en nuestro derecho y casi diría yo, en nuestra obligación de hacerlo.

Hace cinco años el Alcalde de Madrid presentó su “Plan de Calidad del Aire”. Un fracaso, un coste del dinero público tirado a la basura y un fracaso medioambiental que debería tener responsabilidades políticas y penales.

La Sociedad Española de Epidemiología dio un comunicado de prensa relacionado a la contaminación atmosférica que afecta a numerosas ciudades españolas, instando a todas las administraciones, a implantar y potenciar medidas destinadas a mejorar la calidad del aire que respiramos, en especial en las grandes ciudades, ya que existen claras evidencias científicas que demuestran el efecto nocivo de la contaminación atmosférica en la salud de las personas.

Son profesionales de la salud que lanzan esta advertencia. Son 16.000 muertos anuales en España lo que clama al cielo y desautoriza la gestión de los políticos. No podemos permitir que no cumplan con su deber de proteger al ciudadano a favor de la salud de todos por ineptitud, intereses e incompetencia.

El responsable de salud, debe ser precisamente lo que significa, responsable de nuestra salud y si fracasa tiene que responder ante los tribunales, lo mismo que un ciudadano debe responder ante un delito contra la salud pública. Engañar al ciudadano cerrando o trasladando estaciones de medición de partículas a lugares más despejados, es un delito contra nuestra salud y una falta de responsabilidad que debe ser castigada. No pueden con palabras vanas eludir la responsabilidad, mientras que en la ciudad los ataúdes y el luto, silencian a los payasos de discursos dorados y las lágrimas recorren las aceras de nuestra ciudad, poniendo al descubierto las mascarillas inertes de unos políticos, que han confundido el servicio a la sociedad, con el beneficio a un partido a quien deben obediencia ciega cómo si de una secta se tratara.

PEDRO POZAS TERRADOS (NEMO)