jueves, febrero 07, 2008

¿Y SI CAMBIARA LA TARIFA ELÉCTRICA?



Una vez más, mi amigo Alberto Vázquez-Figueroa, nos habla sobre las verdades con mayúsculas, en un pais donde nos quieren ocultar todo, este gobernando quien este. El poder lo ostentan las multinacionales. Puedes leer El gobierno invisible en esta misma página.

Pedro Pozas Terrados
¿Y SI CAMBIARA LA TARIFA ELÉCTRICA?

Alberto Vázquez-Figueroa

Una vez que los estudios de los de los ministerios y los expertos han aclarado que el Sistema de Central Electrica Reversible unida a una Desaladora de Presión Natural consigue desalar agua a un precio ocho veces inferior al de las desaladoras tradicionales y además es la única que no envía salmuera contaminante al mar, el postrer y desesperado argumento que esgrimen sus detractores es el siguiente:

Todo el sistema se basa en la diferencia de precio de la energía entre el día y la noche, ¿pero qué ocurriría si cambiara esa tarifa?

Aparte de que esa tarifa no ha cambiado en setenta años, ocurriría lo siguiente:

Como los diferentes gobiernos de todos los partidos políticos han insistido en que se fabriquen y consuman aparatos electrodomésticos más costosos con la promesa de que se amortizarían con esa diferencia de tarifas, si el Ministerio de Industria las cambiara se enfrentaría a tal avalancha de demandas por fraude que podría arruinarle.

Como las empresas eléctricas se han gastado miles de millones en Centrales de Bombeo Reversibles en ríos y pantanos con el fin de aprovechar mejor la energía basándose en esa diferencia de tarifas, si se cambiaran perderían fortunas, y se supone que las empresas eléctricas son las que mas saben sobre su propio negocio.
Como en ese caso a nadie le importaría consumir energía a una hora u otra, la demanda en “horas punta” se dispararía hasta límites insospechados, con lo cual se generaría una cadena de colapsos energéticos de consecuencias catastróficas para la economía del país y para la calidad de vida de los ciudadanos.
Para evitarlo el gobierno se vería obligado a construir urgentemente centrales de gas o carbón a la espera de la llegada de centrales nucleares, con lo cual se aumentaría el consumo de combustibles fósiles con el consiguiente aumento de envío de CO2 a la atmósfera lo que nos constaría una fortuna en multas.

Todo eso, es decir, la sinrazón, el caos y casi la ruina ocurriría si se cambiaran las tarifas, y sin embargo aun existe quien se agarra a ese “clavo ardiendo” en su afán por defender los intereses de media docena de empresas que pretenden que el agua siga siendo un bien imprescindible pero escaso que enriquezca a unos pocos y arruine a la mayoría.

La cerrazón de los dirigentes de esas empresas no les permite entender que ni siquiera tendrían que pagar por el derecho de desalar agua por el nuevo sistema, y que a la larga ganarían mucho mas vendiendo inmensas cantidades de agua barata que produjera riqueza, que la poca que están vendiendo actualmente a tan alto precio, porque al fin y al cabo el ochenta por ciento la consume la agricultura.