sábado, mayo 25, 2013

TRATAMIENTO TRADICIONAL DEL CÁNCER: UN CALLEJÓN SIN SALIDA





El Doctor J. Amat, un gran científico y amigo, que ha sido perseguido por su incansable lucha por mostrar otros caminos no tradicionales para tratar el cáncer, inventor de las fórmulas de Resurgen y Beginol, que ha resuelto cientos de casos de cáncer, me ha enviado un escrito del año 2001, elaborado por el Doctor Matthias Rath, que testimonia como el cáncer se podría haber superado hace décadas administrando L-lisina. Como siempre, al igual que ocurre con los beneficios del agua de mar y otras terapias y remedios naturales, la ciencia convencional, dirigida por las farmacéuticas, han querido ocultar una vez más, estos descubrimientos, estas formulas magistrales por no estar dentro de su control y porque son verdaderamente efectivas.

            Uno de los componentes precisamente del Beginol de Amat, es L-lisina. En posteriores artículos, pondremos cuales son las propiedades del Beginol  y su composición, así como algunos trabajos realizados por este científico que nos muestra otro camino para superar los problemas de nuestra salud.



PEDRO POZAS TERRADOS
                                                                                                             
Matthias Rath en2001.

Después de terminar sus estudios de medicina en Munster y Hamburgo, Rath trabajó en la Clínica Universitaria de Eppendorf, Alemania, donde obtuvo un doctorado en 1989. También trabajó en el Centro Alemán de Cardiología en Berlín. A partir de 1990, se desempeñó como primer director de investigación cardiovascular en el Instituto Linus Pauling de Ciencia y Medicina en California, EE.UU. El doble premio Nobel Linus Pauling había elaborado la teoría controvertida de que la vitamina C en altas dosis, y otros nutrientes, no sólo protegían contra resfriados, sino que también podrían prevenir el cáncer y hasta curar el SIDA. La teoría fue llamada por el propio Pauling medicina ortomolecular.

Tratamiento tradicional del cáncer- Un callejón sin salida  Mattihas Rath

La muerte por cáncer podría haber sido vencida hace decenios

Estos avances que a continuación relato en el tratamiento del cáncer y de otras enfermedades graves podrían haberse llevado a la práctica desde hace ya mucho tiempo. Y así sin duda se habría salvado la vida de millones de personas. La lista bibliográfica que sigue a continuación recoge una serie de estudios que ofrecen pruebas contundentes del valor terapéutico de los tratamientos basadas en el bloqueo de las enzimas disolventes de colágeno. Es importante señalar que la mayoría de estas publicaciones aparecieron hace más de 10 años y algunas incluso vieron la luz hace más de 25 años.

La industria farmacéutica conocía estos datos puesto que en algunos estudios se utilizaban derivados artificiales de lisina. Ahora bien, la perspectiva de poner fin al cáncer y a las demás enfermedades graves suponía al mismo tiempo la pérdida de los enormes beneficios recaudados por esta industria. Es por eso por lo que se ha preferido ignorar este campo de investigación a fin de no hacer peligrar el inmenso mercado de la quimioterapia y demás fármacos costosos.

El encubrimiento de los avances médicos

Es una de las preguntas más frecuentes que me hace la gente. Mi respuesta es que la industria farmacéutica lucha contra las terapias naturales porque el uso generalizado de las mismas acabaría con el mercado mundial de los fármacos, que mueve muchos miles de millones de dólares. ¿Cómo se explica si no el hecho de que, según consta en los datos de la compañía de seguros de enfermedad AOK, una de las compañías más importantes de Alemania (Revista AOK 4/98), en el momento de la publicación del artículo el mercado alemán contaba con más de 24.000 productos farmacéuticos cuyo efecto terapéutico no estaba demostrado?

He podido comprobar personalmente cómo se manipula a la opinión pública con tal de salvaguardar los intereses del cártel farmacéutico. Como resultó imposible ocultar el avance que supuso el inhibidor de proteasas para el tratamiento del sida, no quedaba más remedio que buscar a un científico que pudiera ser presentado al mundo entero como el descubridor de este producto revolucionario. Para evitar que la gente se enterase de la existencia de terapias naturales contra el sida y otras enfermedades se eligió a un sustituto cualquiera que de buenas a primeras se convirtió en la revelación del año. La revista Time seleccionó al desconocido Dr. Ho como "Hombre Time del año 1997”. Afortunadamente, el Dr. Ho era lo suficientemente honesto como para declarar a los periodistas de Time que no fue él quien hizo el descubrimiento.

El trasfondo de esta manipulación generalizada es que la revista Time, al igual que el canal de televisión CNN, están bajo el control del Grupo Rockefeller. El clan de los Rockefeller posee acciones en más de 200 empresas farmacéuticas y se sirve de la CNN, Time y otros medios de comunicación para manipular la opinión pública de todo el mundo en beneficio del cártel farmacéutico.

A estas alturas  usted seguramente se estará preguntando si el mundo médico se ha equivocado de camino en lo que al tratamiento del cáncer se refiere. Y yo respondo que "Sí".

El tratamiento tradicional del cáncer se basa en la cirugía, la radioterapia y sobre todo en la quimioterapia. De ninguna de estas terapias ha quedado demostrado que prolonguen la vida del paciente, lo cual quiere decir que han sido utilizadas durante décadas a sabiendas de que no son susceptibles de curar la enfermedad e incluso pueden llegar a acelerarla.

Debido a la continua presión de la industria farmacéutica no hay alternativa, de modo que los pacientes se ven obligados a someterse a la quimioterapia, un tratamiento que envenena las células. La industria farmacéutica comercializa este veneno con el argumento de que destroza las células cancerosas. Lo que no cuentan a los pacientes es que también daña las demás células del cuerpo. El envenenamiento químico de la médula ósea - el lugar donde se producen nuevas células sanguíneas - produce anemia y disminuye la resistencia a las infecciones. El envenenamiento químico de las células de la membrana mucosa del tracto gastrointestinal causa diarrea y hemorragias intestinales. Los daños ocasionados a los folículos del cabello causan la pérdida del mismo.

En lugar de fortalecer el sistema inmunitario de nuestro organismo en su lucha contra el cáncer, la quimioterapia lo deja paralizado. Los efectos secundarios de la quimioterapia requieren el uso adicional de otros fármacos nuevos como antibióticos, fármacos sustitutivos de plasma, analgésicos, cortisona y muchos más. Los beneficios que recauda la industria farmacéutica en las últimas semanas o meses de vida de los pacientes sometidos a un tratamiento de estas características serían comparables con los que aporta la venta de un automóvil de lujo.

El caso del rey Hussein de Jordania demuestra que no solamente la gente de a pie acaba en el callejón sin salida de la medicina tradicional. Convencido de que su leucemia (cáncer de la sangre) recibiría un tratamiento excelente, el rey Hussein se desplazó a uno de los bastiones del cártel farmacéutico, la clínica Mayo de Rochester, Minnesota. Todos conocemos el resultado: la quimioterapia destruyó la médula ósea del rey. Para sustituirla fue necesario proceder a un trasplante de médula ósea que acabó con su vida. Sin quimioterapia hubiera vivido más tiempo. Lo mismo sucedió a la ex primera dama de Rusia, Raisa Gorbachov. La leucemia que sufría también fue tratada a base de quimioterapia, en otro de los bastiones del cártel farmacéutico, en Munster, Alemania. Antes de proceder al transplante de médula ósea que debería haber salvado algunas de las células dañadas se produjo una infección que acabó con la vida de la esposa de Gorbachov.

El cáncer dejó de ser una sentencia de muerte

En 1992 di a conocer por primera vez los avances de la Medicina Celular en una obra científica titulada "Proteólisis a base de plasmina y el papel de la apoproteína(a), la lisina y los análogos sintéticos de lisina" (Plasmin-induced proteolysis and the role of apoprotein(a), lysine and synthetic lysine analogs). Pedí al premio Nobel Linus Pauling que figurara como coautor y que respaldara los asombrosos resultados de mi trabajo.

Por primera vez en la historia de la medicina quedó de manifiesto que:

• No sólo el cáncer y algunas enfermedades determinadas, sino prácticamente todas las enfermedades conocidas se sirven del mecanismo de disolución de colágeno para extenderse a través del organismo.

• El mecanismo de disolución de colágeno desempeña un papel primordial en la formación de placas en pacientes que sufren un estado avanzado de arteriosclerosis.

• El uso de elevadas dosis de lisina o derivados de lisina puede frenar o detener la expansión de casi todas las enfermedades. El hecho de que la combinación de lisina con vitamina C pueda fortalecer el tejido conjuntivo del organismo humano supone un importante avance médico que permite controlar muchas enfermedades que se consideraban incurables.

• La aplicación generalizada de este tratamiento marcará un hito en la lucha contra el cáncer, las enfermedades infecciosas - el sida incluido - y prácticamente todas las demás enfermedades.

Los resultados de mi estudio me llevan a concluir que el diagnóstico del cáncer ha dejado de ser una sentencia de muerte. Tal y como se puede ver en las páginas siguientes, esta investigación también será decisiva para el tratamiento del sida.

Equilibrio entre las enzimas disolventes de colágeno y la lisina

Ya hemos visto que la acción de las enzimas puede ser bloqueada con la ayuda de las moléculas propias de nuestro organismo y las sustancias administradas a través de la dieta, como es el caso de la lisina. El mecanismo de bloqueo propio del cuerpo (inhibidor enzimático) constituye la primera línea defensiva y garantiza el equilibrio y el control de los diferentes sistemas de nuestro organismo. Las moléculas de lisina forman la segunda línea de defensa. Entran en acción cuando los sistemas propios de nuestro organismo resultan insuficientes. El bloqueo ofrecido por la lisina no puede en ningún caso fallar por exceso, ni siquiera cuando se ingieren cantidades elevadas, del orden de 10 g o más al día.

Otro dato importante es la relación entre el mecanismo disolvente de colágeno y el mecanismo de bloqueo en personas sanas y personas enfermas. En condiciones normales, estos sistemas se mantienen en un perfecto estado de equilibrio. Pero cuando las "células policía" se mueven a través del cuerpo, el equilibrio se rompe, aunque en un cuerpo sano apenas tardará en restablecerse.

En las personas que sufren cáncer u otras enfermedades anteriormente descritas el equilibrio se rompe a favor del mecanismo de disolución de colágeno. Dado que, en estos casos, los mecanismos celulares naturales no consiguen bloquear debidamente el proceso de desintegración del colágeno, la única posibilidad de detener o frenar este proceso consiste en suministrar una elevada dosis de lisina a través de la dieta. Se trata de un tratamiento que pretende corregir el equilibrio trastornado mediante una concentración elevada y prolongada de lisina a fin de poner fin al proceso de desintegración

El uso de inhibidores de enzimas disolventes de colágeno para controlar el desarrollo de determinadas enfermedades ha dado buenos resultados, sobre todo en el caso de las enfermedades para las cuales la medicina tradicional aún no dispone de tratamientos preventivos o terapéuticos..

En este momento, cientos de estudios han demostrado que una elevada dosis de vitamina C, vitamina E, betacaroteno y otros suplementos dietéticos permite prevenir numerosas formas de cáncer. Puede consultarse la bibliografía para más información sobre este tema. Todos los tratamientos actuales del cáncer han de basarse en un suplemento de altas dosis de vitaminas. Las terapias a base de vitaminas resultan muy eficaces en la lucha contra el cáncer que no depende de factores hormonales, mientras que no surten efecto en los tipos de cáncer hormonodependientes.

Ahora disponemos por primera vez de un tratamiento natural eficaz basado en el bloqueo de la destrucción enzimática del colágeno. Como hemos visto en el caso de la ovulación, las enzimas disolventes de colágeno son activadas por hormonas. Es por eso por lo que el uso de grandes dosis de lisina puede dar buenos resultados en el tratamiento de todos los tipos de cáncer. En 1977, un grupo de investigación sueco dirigido por el Dr. Astedt de la Universidad de Lund informó de la eficacia de los inhibidores enzimáticos en el tratamiento del cáncer de mama:

"Ya se estaban desarrollando tumores secundarios en el cerebro de la paciente que sufría cáncer de mama. En tanto que la radioterapia y la quimioterapia no surtían efecto alguno, el tratamiento a base de inhibidores enzimáticos produjo una reducción de las metástasis cerebrales y de los demás síntomas de la enfermedad. Un año después del tratamiento, el paciente ya había superado su enfermedad."

Este paciente fue tratado con ácido tranexámico, un derivado sintético del aminoácido natural lisina. Esta forma de lisina químicamente modificada es mucho más resistente que la sustancia natural. Es un producto artificial que solamente se puede obtener con receta médica. La ingestión de elevadas dosis de lisina tiene un efecto muy similar y no produce los efectos secundarios que se asocian con el uso del ácido tranexámico.

En la Revista de la Asociación Médica Americana (JAMA - Journal of the American Medical Association), en el número del 11 de julio de 1977, el mismo grupo de investigación presenta logros espectaculares en el tratamiento de tumores ováricos. Incluso en casos muy avanzados - habiéndose desarrollado tumores secundarios en otros órganos -, la terapia a base de inhibidores enzimáticos permitió encapsular los tumores y poner fin al proceso de expansión de los mismos.

En 1980, un grupo de científicos de la Universidad de Tokio dirigido por el Dr. Suma publicó lo siguiente:

"El tratamiento dio buenos resultados en una paciente que sufría un cáncer de ovario avanzado que no podía ser operado. La enfermedad ya había producido tumores secundarios y acumulación de líquido en el estómago. A pesar de hallarse en un estado tan avanzado, el cáncer pudo detenerse con la ayuda de una terapia a base de inhibidores enzimáticos." Los investigadores observaron el desarrollo de la enfermedad durante varios años y archivaron el caso con estas palabras: "La paciente se recuperó tres años después de iniciar el tratamiento."

El tipo de cáncer más frecuente en la mujer es el cáncer de mama, seguido del cáncer de útero y del cáncer de ovario. La fisiología del tejido del pecho así como su reestructuración hormonal durante el ciclo menstrual aumentan el riesgo de sufrir transformaciones cancerosas. Cualquier trastorno del mecanismo regulador puede conducir a una reestructuración desenfrenada del tejido que puede desembocar en un crecimiento incontrolado del mismo y la formación de tumores.

Habida cuenta de que solamente en Europa mueren cada año cientos de miles de mujeres como consecuencia de este tipo de cáncer debemos preguntarnos por qué tratamientos seguros y posiblemente eficaces como las terapias a base de inhibidores enzimáticos tardan tanto tiempo en aplicarse a gran escala. La respuesta es fácil: el cáncer y los fármacos utilizados en la quimioterapia constituyen el segundo mercado más lucrativo de la industria farmacéutica, después del mercado de las enfermedades del corazón. El mercado mundial de fármacos utilizados en la quimioterapia aporta por sí solo un beneficio de más de cien mil millones de dólares al año. Es ésta la razón por la que la industria farmacéutica no tiene ningún interés en desarrollar tratamientos que pongan fin al cáncer.

En los pocos casos en que se ha estudiado el bloqueo de las enzimas disolventes de colágeno solamente se han utilizado derivados sintéticos de la lisina. Aquí también prevalece el argumento económico: a diferencia de la sustancia natural que es la lisina, las fórmulas químicas pueden ser patentadas y, por tanto, su uso resulta más rentable para las empresas farmacéuticas. Pero incluso una aplicación más generalizada de estas sustancias patentadas también podría acabar con el cáncer.

El uso de inhibidores enzimáticos en el tratamiento de otras enfermedades graves

Las aplicaciones terapéuticas de la lisina en la lucha contra las enfermedades no están limitadas al cáncer. Puede ser utilizada en el tratamiento natural de numerosas otras enfermedades para las que la medicina tradicional aún no ha encontrado una solución.
En los pacientes con arteriosclerosis la lisina puede poner fin a la expansión y al crecimiento de las placas arterioscleróticas depositadas en las arterias del corazón y del cerebro. Al mismo tiempo, se puede iniciar un proceso terapéutico natural de las paredes arteriales a base de vitaminas y otros suplementos dietéticos.

Con respecto a las enfermedades que tienen su origen en un virus, como es el caso de la gripe, los herpes y el sida, o que son causadas por bacterias, como las infecciones pulmonares, del oído interno o de la vejiga, la lisina puede detener o frenar la expansión agresiva de las mismas. La ingestión de una combinación de altas dosis de vitamina C y otros suplementos dietéticos puede aportar beneficios adicionales.

Incluso en pacientes que sufren una inflamación crónica del estómago, intestino, articulaciones o huesos, el uso de lisina puede ayudar a controlarla. Para que el tratamiento de las inflamaciones crónicas resulte eficaz debe incluir necesariamente elevadas dosis de lisina en combinación con otros nutrientes dietéticos importantes.

También los problemas alérgicos más comunes, como la fiebre del heno, la neurodermatitis o la urticaria, pueden beneficiarse de una terapia a base de lisina puesto que puede aliviar y prevenir la enfermedad. En estos casos también es recomendable combinar la lisina con vitamina C y otros sup
lementos dietéticos.


A continuación aparecen diversos casos clínicos que no adjunto para no extenderme más y cansar al lector. (Nota de Pedro Pozas Terrados)