viernes, marzo 14, 2014

CLOROYUDOL Y BEGINOL

Por su especial interes y por la amistad que tengo con el Doctor Joaquin Amat, publico en mi blog uno de sus artículos importantes sobre  el Cloroyudol y Beginol, productos elaborados por él y que favorecen de forma importante en curar diferentes enfermedades que nos tienen atrapados en un mundo cada vez más enfermo y más dependiente de las grandes farmacéuticas, donde los productos químicos y otros problemas ambientales, amenazan de forma continua nuestra alimentación y bienestar, ensombreciendo nuestras veidas por las enfermedades. El tener un cuerpo alcalino, influye de forma enorme a parar muchas enfermedades y la medicina tradicional obsoleta y dirigida solo en quitar el problema olvidando el origen y el medio, hacen que se haya estancado en el tiempo como se ha estancado la energía del petróleo por razones evidentes de economía y beneficios para los poderosos.

Leamos al Doctor J. Amat. El que que quiera profundizar más, lo puede hacer, medios se tiene.

Un abrazo fuerte amigas y amigos lectores de este blog, de esta ventana a la realidad y al universo de la verdad.

Pedro Pozas Terrados.




 Artículo escrito por el Doctor Joaquin Amat.

La  acción del CLOROYUDOL es superior al  MMS, pero sin toxicidad ya que además contiene yodo y está debidamente autorizado por la sanidad de toda Europa

Es una solución de derivados del cloro y del yodo y es un oxidante selectivo que tiene grandes propiedades germicidas actuando de acuerdo con la nueva teoría parasitaria de Hulda Clark en un sin número de enfermedades además de las infecciosas por todo tipo de gérmenes, como son la graves ,crónicas ,degenerativas y otras de etiología desconocida

               Antibacteriano- antiparasitario - Antiviral – antifúngica (anti hongos) etc

En 1996 el ingeniero estadounidense Jim Humble comenzó a perfeccionar la aplicación de un suplemento mineral de extraordinarias propiedades para la salud. Tras años de ajuste, perfeccionó la dosificación del clorito de sodio para obtener notables efectos curativos e inmunoestimulantes, a partir de su eficiencia oxidativo en el control de parasitosis tropicales como la malaria.

Por desgracia el MMS de Humble fue prohibido en algunos países como España cañada y otros debido según explican a su toxicidad.

En realidad cuando Humble lo descubrió, fue por casualidad y porque se hallaba en África en una región perdida  y sus empleados estaban afectados por la malaria y lo único que hizo fue clorar el agua de bebida y de esa forma tan simple se curaron

La historia del cloro
Desde hace más de 90 años, la cloración desempeña una función trascendental en la protección de los sistemas de abastecimiento de agua potable contra enfermedades infecciosas transmitidas por el agua. La filtración y la desinfección con cloro del agua potable han sido responsables de gran parte del 50% de aumento de la expectativa de vida en los países desarrollados durante el siglo XX.
Este hecho motivó a la revista Life a citar recientemente a la filtración y la cloración del agua potable como "probablemente el más significativo avance en salud pública del milenio". En 1846, el doctor Ignaz Semmelweis introdujo uno de los primeros usos del cloro como desinfectante. Mientras trabajaba en un hospital de Viena, determinó que la fiebre de los niños y otras infecciones eran transmitidas de un paciente a otro por los doctores que no se lavaban las manos después de cada examen. Entonces, instituyó un procedimiento de desinfección que requería que los médicos se lavasen las manos con jabón y agua con cloro. Para conocer más acerca de la historia de Semmelweis y su acción sobre la salud de la humanidad trabajando con el cloruro cálcico (uno de los componentes del Cloroyudol) abrir el siguiente enlace (trabajo que ya hace un tiempo le enviamos)

 Uno de los primeros usos conocidos del cloro para la desinfección del agua se dio en 1854, cuando el doctor John Snow intentó desinfectar el sistema de abastecimiento bombeado de agua de la calle Broad en Londres después de un brote de cólera. En 1897, después de un brote de tifoidea, Sims Woodhead usó “solución de lejía”(compuesto de cloro) como una medida temporal para esterilizar las tuberías de distribución de agua potable en Maidstone, Kent (Inglaterra).
La cloración continua del agua potable empezó en los primeros años del siglo XX en Gran Bretaña, donde su aplicación redujo grandemente las muertes por tifoidea. Poco después de este notable éxito, la cloración empezó en los Estados Unidos en la ciudad de Jersey, Nueva Jersey en 1908. Pronto, la adopción por parte de otras ciudades y pueblos en los Estados Unidos dio lugar a la virtual eliminación de las enfermedades transmitidas por el agua, tales como el cólera, la tifoidea, la disentería y la hepatitis A (White, 1986). Antes de la llegada de la cloración para el tratamiento de agua potable, aproximadamente 25 de cada 100.000 personas morían anualmente en los Estados Unidos a causa de la fiebre tifoidea, una tasa de mortalidad que se aproximaba a la actual tasa asociada con accidentes automovilísticos. 

Cómo mata el cloro a los agentes patógenos

En 1881, el bacteriólogo alemán Robert Koch demostró, bajo condiciones controladas de laboratorio, que el hipoclorito (lejía) podía destruir cultivos puros de bacterias. El grueso de la investigación sobre desinfección con cloro realizada desde los años cuarenta a los setenta, con énfasis en las bacterias, proporcionó observaciones sobre la manera en que el cloro mata a estos microorganismos. Las observaciones que  las células bacterianas dosificadas con cloro liberan ácidos nucleicos, proteínas y potasio y  las funciones de la membrana, tales como la respiración y el transporte activo, resultan más afectadas por el cloro que los procesos citoplasmáticos, dirigieron la atención de los investigadores a la superficie de la célula bacteriana. La hipótesis fue que, bajo una presión ambiental, la pared de la célula bacteriana podía interactuar con el cloro. La exposición al cloro parece causar alteraciones físicas, químicas y bioquímicas en la pared de la célula.
De esa manera destruye la barrera protectora de la célula, con lo que concluyen las funciones vitales y se produce la muerte del microorganismo, lo que significa que ya no es capaz de crecer ni causar enfermedad alguna. (Si tiene dudas pregunte a los Expertos, sitio Web Scientific American, 1998)

El desinfectante preferido para el agua potable

Los productos químicos basados en cloro han sido los desinfectantes preferidos para tratar el agua potable durante casi un siglo. De hecho, en los Estados Unidos, 98% de todos los sistemas de abastecimiento que tratan el agua emplean desinfectantes basados en cloro. Estas instalaciones usan cloro porque ha resultado sumamente bueno, es seguro de usar cuando se maneja adecuadamente y es muy eficaz en función de costos. Más de 200 millones de estadounidenses y canadienses reciben agua potable desinfectada con cloro cada día.
Si bien los atributos más importantes del cloro son su potencia germicida de amplio espectro y su persistencia en los sistemas de distribución de agua, también su capacidad para abordar eficaz y económicamente muchas otras preocupaciones relacionadas con el tratamiento del agua ha contribuido a su amplio uso. Los compuestos basados en cloro son los únicos desinfectantes importantes que presentan propiedades residuales duraderas. La protección residual impide un nuevo crecimiento microbiano y previene la contaminación del agua durante su recorrido desde la planta de tratamiento hasta los grifos domésticos. 

La popularidad del cloro en la desinfección de agua se basa en muchos factores

Un estudio realizado por J. Carrell Morris, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, identificó muchos de los beneficios del cloro en el tratamiento del agua (Morris, 1985).
- Germicida potente. Se ha demostrado que el uso del cloro reduce el nivel de los microorganismos patógenos en el agua potable hasta niveles casi imposibles de medir.
- Cualidades residuales. El cloro produce una acción desinfectante residual sostenida que es "única entre los desinfectantes de agua en gran escala disponibles". La superioridad del cloro como desinfectante residual sigue siendo válida hasta hoy. La presencia de un residuo sostenido mantiene la higiene del agua potable final desde la planta de tratamiento hasta el grifo del consumidor.
- Control del gusto y olores. La cloración del agua potable reduce los gustos y olores. El cloro oxida muchas sustancias que se presentan naturalmente, tales como las secreciones de algas malolientes y los olores de la vegetación en descomposición, lo que da como resultado agua potable inodora y con mejor sabor.
- Control del crecimiento biológico. La potente acción germicida del cloro elimina las bacterias, mohos, virus, hongos y algas y otros parasitos, lo cual es el elenco casi total de todos los agentes infectantes productores de enfermedades. El cloro controla estos organismos molestos que por lo general crecen en los reservorios, en las paredes de las troncales de transmisión de agua y en los tanques de almacenamiento, pero también y esto es muy importante en el interior de nuestro organismo y en el exterior (la piel).
- Control químico. El cloro en el tratamiento del agua destruye el sulfuro de hidrógeno y elimina el amoníaco y otros compuestos nitrogenados que tienen sabores desagradables y obstaculizan la desinfección.
En cualquier caso, el mecanismo por el cual desarrolla la acción desinfectante se debe a la liberación de cloro libre que a su vez, junto al agua y en medio ácido o neutro, origina ácido hipocloroso que es un oxidante fuerte que se combina con el grupo amino de las proteínas bacterianas para formar cloraminas y liberar oxígeno (destruye los microorganismos por oxidación). Se trata, por tanto, de potentes germicidas inespecíficos de acción rápida contra bacterias y virus incluso hongos, aunque su actividad disminuye al entrar en contacto con materia orgánica y al aumentar el pH (en solución alcalina se forman iones hipoclorito).
  

Protección de la Salud Pública

El beneficio principal del agua potable clorada es la protección de la salud pública a través del control de las enfermedades transmitidas por el agua. La cloración desempeña una función primordial en el control de los agentes patógenos presentes en el agua, tal como lo demuestra la virtual ausencia de enfermedades transmitidas por el agua, como la tifoidea y el cólera, en los países desarrollados.
Los sistemas de abastecimiento de agua potable sin tratar, o con un tratamiento inadecuado, siguen siendo la mayor amenaza para la salud pública, especialmente en los países en desarrollo, donde casi la mitad de la población consume agua contaminada. En estos países, enfermedades como el cólera, la tifoidea y la disentería crónica y otras muchas enfermedades no infecciosas son endémicas y matan a niños y a adultos, incluso la esperanza de vida y esto es muy importante es muy inferior a la de los países desarrollados ,viviendo menos de la mitad de los años que en estos. En 1990, más de tres millones de niños menores de cinco años murieron por enfermedades diarreicas.
Lamentablemente, en muchas áreas prácticamente no existen sistemas de abastecimiento de agua potable debido a la pobreza, la poca comprensión de los peligros de la contaminación de agua y la falta de infraestructura para el tratamiento y la distribución del agua. Los organismos de cooperación internacional, incluida la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), llevan a cabo desde hace mucho tiempo programas de asistencia técnica y educación destinados a mejorar las prácticas de abastecimiento de agua y saneamiento. Se estima que tales mejoras (incluida la desinfección con cloro) pueden prevenir 25% de los brotes diarreicos y reducir la mortalidad infantil en niveles similares (Craun, 1996). 

Un ejemplo reciente de la continua amenaza a la salud pública planteada por los brotes de enfermedades transmitidas por el agua se dio en el Perú en 1991, donde un factor principal fue la ausencia o insuficiencia de desinfección del agua potable. Supuestamente, esta falta de desinfección se basó en parte en la inquietud suscitada a raíz de informes publicados en los Estados Unidos respecto a la presencia y riesgos potenciales de los subproductos de la cloración. El resultado fue una epidemia persistente del cólera, la primera en aparecer en este siglo en las Américas. La epidemia se propagó a 19 países latinoamericanos y sólo se redujo parcialmente a través de las intervenciones de salud pública realizadas con el asesoramiento y la asistencia técnica de la OPS. Se reportaron aproximadamente un millón de casos y 10.000 muertes (Craun, 1996).
Estas estadísticas refuerzan firmemente el concepto de que la desinfección del agua debe ser una herramienta esencial para la protección de la salud pública en todo el mundo. Según destaca la academia de Microbiología de los Estados Unidos: "El requisito más importante que se debe recalcar es que no se debe mediatizar la desinfección de un abastecimiento público de agua" (Ford y Colwell, 1996).

Resumen

La cloración ha desempeñado una función crítica al proteger los sistemas de abastecimiento de agua potable de las enfermedades infecciosas transmitidas por el agua durante casi un siglo. Se ha reconocido ampliamente a la cloración del agua potable como uno de los avances más significativos en la protección de la salud pública. 

La filtración y la cloración prácticamente han eliminado las enfermedades transmitidas por el agua (como el cólera, la tifoidea, la disentería y la hepatitis A) en los países desarrollados. En los Estados Unidos, más de 98% de los sistemas de abastecimiento que desinfectan el agua potable usan cloro debido a su potencia germicida, economía y eficiencia. Además, los desinfectantes basados en cloro son los únicos desinfectantes importantes con las propiedades residuales duraderas que previenen un nuevo crecimiento microbiano y proporcionan protección continua durante todo el proceso de distribución de la planta de tratamiento al hogar.
Según la Organización Mundial de la Salud, la desinfección con cloro es aún la mejor garantía de un agua microbiológicamente segura (Oficina Regional de la OMS para Europa, Drinking Water Disinfection). Es poco probable que esto cambie en un futuro próximo.
¿Por qué es mejor utilizar cloro para potabilizar el agua del grifo en lugar de otras técnicas disponibles?
Desde hace muchos años el cloro (CL2), el hipoclorito sódico (NaClO) y el dióxido de cloro (ClO2) son las sustancias que se usan para la cloración. Este método es el único que garantiza que el agua potable llegue hasta los grifos de las casas en perfectas condiciones. La cloración impide además que proliferen las algas y los hongos en el interior de los tubos de suministro y en los depósitos de almacenamiento. El uso de otras técnicas, como desinfección con ozono o con radiación ultravioleta, aunque son también eficaces tienen el inconveniente de ser de acción temporal.
¿Qué es exactamente el hipoclorito, el cloro residual libre y el cloro libre?
El ácido hipocloroso es la forma activa del cloro, el cual le da el poder desinfectante. La formación de este ácido (cloro activo) se potencia si el pH es bajo. Éste se ha de mantener entre 7,0 y 7,8. (Precisamente el PH de nuestra sangre esta dentro de ese rango, es por ello que el CLOROYUDOL y sus componentes actúan en las enfermedades del cuerpo humano, ya que su PH está entre 7 y 7,4)
El cloro residual libre es la cantidad de cloro en el agua en forma de ácido hipocloroso o hipoclorito. El cloro residual libre puede oscilar entre 0,5 mg/l y 2 mg/l.
Para ver y estudiar más trabajos sobre el CLROYUDOL abrir  los  siguientes enlaces:
CLOROYUDOL INDICACIONES, POSOLOGIA ETC:

CLOROYUDOL HISTORIA DEL CLORURO CALCICO:
CLOROYUDOL PRIMER TRABAJO:

CLOROYUDOL FUNDAMENTO CIENTIFICO:

CLOROYUDOL DEFICIT DE YODO EN ESPAÑA;

CLOROYUDOL ACCION DEL ACIDO HIPOCLOROSO

CLOROYUDOL CLORURO DE MAGNESIO:

CLOROYUDOL CONTAMINACION ELECTROMAGNATICA;

CLOROYUDOL FLUOR EN AGUA POTABLE.

Beginol y Cloroyudol protocolo de tratamiento en parasitosis


5 comentarios:

Dr. Isaac Oruna Amiel dijo...

Buen dia me puede dar el numero de telefono del Dr. Amat, llamo a los indicados pero ninguno responde

Angel Latorre dijo...

678 79 88 94 y 976 29 83 55

hectori.go dijo...

Éste teléfono es de España?
Podría incluir las claves de acceso al país que corresponda?
Gracias!

hectori.go dijo...

Éste teléfono es de España?
Podría incluir las claves de acceso al país que corresponda?
Gracias!

Anónimo dijo...

Si, estos teléfonos son de España. El prefijo es +34

Pedro Pozas

Un abrazo