sábado, julio 16, 2016

RICOS Y POBRES: DIFERENTES TAMBIÉN EN LA SALUD

Prácticamente todos conocemos y a veces habremos probado, sustancias naturales como pueden ser hiervas, infusiones e incluso pastillas que fortalecen nuestro cuerpo y que no entran dentro de la seguridad social. Es la llamada medicina natural o alternativa a la convencional de fármacos elaborados por las industrias farmacéuticas y que muy estrechamente están ligados con los médicos y Ministerios de Sanidad en la mayoría de los países. Yo soy partidario de la medicina natural, de la comida ecológica que tanto nos recomiendan los médicos tomar, libre de fitosanitarios o de producciones intensivas que empobrecen los suelos y cuyos frutos absorben pocos minerales necesarios para nuestro cuerpo. Comer productos ecológicos sería lo ideal para el mantenimiento de nuestra salud. Pero aquí nos enfrentamos con la dura realidad. Hay ricos que pueden permitirse esta clase de comida que favorece a su salud, pero otros los pobres, los que no tienen trabajo o poseen rentas bajas que solo les alcanza para pagar lo necesario para subsistir, son  pobres también en la salud. No tienen opción de comprar los productos naturales debido a una especulación bárbara y sin control y donde los precios se disparan de forma exorbitante solo al alcance de los ricos. ¿Debe ser así? ¿No deberíamos ser iguales todos a la hora de tomar productos libres de conservantes y herbicidas? ¿Porqué unos si y otros no? ¿Por qué los productos ecológicos que se venden en lugares especializados como herbolarios o tiendas expresamente de alimentación ecológica tienen unos precios cinco veces superiores a los que normalmente se encuentran en los supermercados, cuando se supone que no existen intermediarios y las frutas por ejemplo son recogidas directamente por aquellos que después la venden sin gastarse ni un euro en herbicidas? ¿Porqué las pastillas naturales para reforzar nuestro organismo como Vitamina C cuestan 30 euros o más para solo quince días? ¿Quién compra estos productos para beneficiarse de su salud que pueda disponer tan altos precios? ¿Por qué unos si pueden comprar la salud y comer productos ecológicos, mientras la mayor parte de la población pueden comer lo mismo pero contaminado? ¿Por qué la casa Real dispone de huertos propios ECOLÓGICOS  sin empleo de herbicidas  para los Reyes y el pueblo no? ¿A caso no somos todos iguales en la protección de nuestra salud? ¿Por qué la casa real no compra en los mercados normales los productos para sus cocinas? ¿Acaso están contaminados? Son preguntas y reflexiones que deberíamos hacernos de una forma contundente. Todas las Casas Reales y jefes de estado de muchos lugares, comen productos ecológicos, no tratados con fitosanitarios ni pasados por los diferentes procesos químicos para su conservación. ¿Por qué ellos sí y nosotros no? Y si es porque es bueno para la salud..¿Porqué permite que los ciudadanos comamos productos que no son buenos para la salud con numerosos conservantes, productos químicos, etc.?
El artículo 43 de la Constitución dice claramente: “Se reconoce el derecho a la protección de la salud. Compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios. La ley establecerá los derechos y deberes de todos al respecto. Los poderes públicos fomentarán la educación sanitaria, la educación física y el deporte. Asimismo facilitarán la adecuada utilización del ocio”. Si la protección de nuestra salud es que tengamos una buena alimentación como nos dicen todos los médicos..¿por qué no se establecen mecanismos nacionales para que toda la alimentación de todos los ciudadanos sea ecológica y no dañina a nuestra salud como los hacen los ricos , Jefes de Estado y Casas reales? ¿En esto también se marca la diferencia con la plebe?
            Y más. Si queremos optar por un tratamiento natural que no sea el convencional donde nos atiborran de pastillas para curar un síntoma sin importarles que se produzca otra lesión en otro sitio, solo lo pueden hacer de nuevo los ricos. Los precios son muy altos y sólo asequibles a los mismos, los ricos. Un mundo que vemos totalmente en desigualdad a pesar de las constituciones que solo la nombra o hacen referencia de ella cuando les interesa de forma partidista por nuestros políticos.
           
La medicina alternativa es lo mejor para nuestra salud, pero de nuevo para los ricos. Existen tratamientos que pueden costar  hasta 1.000 euros a base de pastillas de hierbas o tratamientos por ejemplo como el Oscilador de Ondas Múltiples de Georges Lakhovsky, sin contar que solo una visita puede costar de 50 a 100 euros, a parte del tratamiento. Precios que solo los ricos pueden pagar y disfrutar, ya que son cantidades muy altas en la que una persona normal no puede enfrentarse. Por lo tanto, el camino de la medicina natural está cerrado.

Se hace imprescindible y necesario que de forma urgente se regulen los precios a un nivel más asequible. La especulación acampa a sus anchas. Es cierto que pueden decir que para eso tenemos la seguridad social o nuestros seguros médicos, pero también es cierto que en un país democrático el ciudadano debe tener la opción de comer saludablemente y tratarse de forma natural. Posiblemente se ahorraría el estado miles de millones de euros al tener una población más saludable si todos pudiéramos acceder a la misma materia prima con la que se abastece las Casas Reales o la mayoría de los Jefes de Estado y demás personas ricas.
Sin duda alguna, el ciudadano debería tener la opción de elegir dentro de sus seguros, entre la medicina tradicional y convencional o la natural. Pero claro, regulando los productos, tratamientos y consultas a precios asequibles. En la actualidad la mayoría de los que se dedican a la medicina alternativa, suelen haber entrado en la denominación de los ricos. La salud de los ciudadanos está mal dirigida y necesita una tremenda revolución y limpieza en los despachos del Ministerio, para que de verdad este dirigida a la salud limpia y libre de los ciudadanos y no al beneficio a veces de empresas ligadas a la salud.

Es un robo el que unas pastillas que son como complemento alimenticio y que viene bien para las personas que tienen cáncer  como es NovaXel, de 90 comprimidos vegetales, cueste 200 euros. No se está regulando este tipo de medicinas que son buenas, pero que sin embargo existe una grave especulación alcanzable sólo para los ricos. Nuevos ricos y es la otra cara de la medicina natural. Otro ejemplo es que se vendan piezas de frutas ecológicas a 1 euro cada una, como yo he visto en ferias de productos ecológicos, cuando no existe intermediario, ni se emplea productos fitosanitarios…casi sin costo para el productor y se aprovechan de las marca ecológica. Por otro lado igualmente el sello de productos ecológicos deben de ser entregados tras un estudio minucioso del producto y no por unas empresas que pueden beneficiar a otras empresas amigas, sino por un comité científico independiente desvinculado del mercado ecológico para que exista una total trasparencia.

Pocas personas de corazón trabajan para que la sociedad pueda progresar sin pensar en sacar el máximo rendimiento para su bolsillo, olvidando el sufrimiento de los demás. Ya no existen esos científicos de los siglos 18 o principios del 19, que buscaban el progreso de la humanidad con patentes que entregaban para el bien del pueblo como lo hacían Nicolás Tesla o Rene Quintón. El mundo ha cambiado por desgracia para peor y el científico se ha convertido en un investigador pagado a sueldo y explotado a veces por las multinacionales del poder. De ahí que si hoy se descubriera un remedio para la inmortalidad o para no sufrir enfermedades de por vida, solo estaría al alcance de las grandes fortunas, de los ricos. El pueblo, la plebe y los pobres son las alfombras de las botas de los que tienen más, de los que se pueden gastar 2000 o 3000 euros en tratamientos alternativos. Sinceramente, una verdadera vergüenza y una falta de dignidad para los seres humanos.
Sin embargo las lecciones las tenemos que recibir siempre desde fuera de la unión Europea, a pesar de jactarnos de ser los más civilizados e inteligentes del planeta. En Nicaragua, el segundo país más pobre de latino América, se ha promulgado  por primera vez en el mundo, una ley de medicina natural. Terapias complementarias y productos naturales y dentro de sus objetivos esta integrar la medicina natural, terapias complementarias y productos naturales en el Sistema Nacional de Salud; fomentar la seguridad, la eficacia y la calidad de la práctica de la medina natural, como alternativa viable y efectiva en beneficio de la salud de la población; facilitar, promover e incrementar el acceso de la población a la medicina natural, terapias complementarias y el uso de productos naturales en todo el país; promover su uso racional y sostenible;  propiciar la formulación de políticas de fomento e investigación; regular el aprovechamiento, preparación, distribución y comercio; fomentar y promover la formación de técnicos, profesionales y especialistas; fomentar el desarrollo científico de las diferentes áreas y difundir sus bondades y beneficios. Mucha importancia y significación positiva, se da a la definición de Medicina Natural en Nicaragua, que para efecto de la Ley, es una de las formas más antiguas de curación de la humanidad, cuya teoría, práctica y aptitudes son basadas en elementos esenciales de la naturaleza y del universo, sus leyes y principios como recurso terapéutico y que son aplicadas a través de las diferentes técnicas y procedimientos que se ejercen en las terapias complementarias.

Esta legislación es un ejemplo de reconocimiento a la dignidad humana, una lección a los gobiernos poderosos y ricos que se creen con la sabiduría suficiente para despreciar la riqueza que nuestra madre Tierra, el saber de los pueblos milenarios y las propiedades curativas de un mundo natural que está disponible de forma gratuita al ser humano y resto de las especies. En muchas ocasiones y en muchas disciplinas, los pobres dan lecciones de humildad y conocimiento de la vida, frente a la ignorancia, corrupción y enriquecimiento veloz de los que más tienen.
Desde este diario de un indignado, deseo que todas las personas podamos optar por la medicina natural, por sus propiedades curativas y las muchas terapias positivas existentes y que sea de una manera racional para todos los ciudadanos, sin especulaciones ni precios desorbitados, que ricos y pobres y no solo ricos, puedan disfrutar de una salud impecable y de una vida digna. Lo que es bueno para la salud de los monarcas, es y debe ser bueno para salud de su pueblo. No pueden existir diferencias entre ricos y pobres con la salud y con la Constitución.

PEDRO POZAS TERRADOS (NEMO)