sábado, octubre 22, 2016

“LAUDATO SI”: UNA LLAMADA A DEFENDER NUESTRO PLANETA

Hace treinta años, los que realizábamos acciones como voluntarios en la defensa del medio ambiente o contra algunas de las barbaridades que las multinacionales han protagonizado en nuestro país, nos tachaban de comunistas, de jóvenes inconformistas que querían torpedear el avance de la sociedad y volver a las cavernas, de sandias (verdes por fuera y rojos por dentro), de estar mintiendo a los ciudadanos con nuestras exageraciones y dinamitando el estado de bienestar. Yo incluso en mi propio trabajo donde precisamente también tocábamos el tema de la protección medio ambiental, me llamaban algunos compañeros “ecologista de mierda”. Si, éramos la peste de la juventud, drogados fracasados que no teníamos nada mejor que hacer. Eso decían. Después fueron pasando los años y los científicos que estaban callados comenzaron a dar la voz de alarma. Los políticos ignorantes, fueron admitiendo poco a poco que la destrucción de nuestro planeta se estaba produciendo a un ritmo acelerador y que el cambio climático era culpa de los hombres. ¡Eureka!. Vaya descubrimiento. Ellos sin embargo no tuvieron que soportar lo que nosotros soportamos. No los llamaron “políticos de mierda”, ni que eran drogados fracasados…..era una realidad que se imponía ante las verdades y que nadie ha pedido perdón por los calificativos impuestos a los que primeramente anunciamos a viva voz de los destrozos que estábamos haciendo a la naturaleza, a nuestro planeta y a todos los seres vivos que en ella convivimos.

            Bien es cierto que una vez más la culpa no fue de los políticos ciegos que solo vivían para mantener sus cargos y sus grandes privilegios, sino de la sociedad callada, del pueblo estanco, de unos ciudadanos que la protección del medio ambiente la veían muy lejana, no les afectaba por lo que escondían sus cabezas de avestruces en el  agujero de la ignorancia. Ahora sí, ya nos afecta, los años cada vez son más calurosos, las estaciones del año se están convirtiendo en verdaderos problemas para las especies de flora y fauna y para los cultivos, las aguas se contaminan, las enfermedades tropicales proliferan, los refugiados mediambientales crecen por miles cada día, el ártico se descongela, los monzones y los huracanes cada vez con más fuerza azotan las costas y las islas con cientos de muertos, 6,5 millones de personas murieron en 2012 en el mundo a causa de la contaminación del aire en las ciudades…….ya no son advertencias de ecologistas que protestaban sin causa hace décadas, ahora son advertencias evidentes, muerte y desesperación en la que se enfrentan millones de personas por no haber cambiado en su momento el camino hacia la sostenibilidad y protección de todos nuestros ecosistemas. La OMS alerta que el 92% de la población mundial vive en lugares con alta contaminación. Nos están matando y mientras, como antaño, nuestros políticos solo se preocupan en mantener sus poderes y sus privilegios, en justificar muchos de ellos la corrupción y sin embargo son responsables directos por no poner soluciones a esos millones de asesinatos producidos por respirar un aire contaminado y que podrían haberse evitado.

            Y así, llegamos a la extinción de las especies y la destrucción de los ecosistemas que a su vez favorecen la alteración de los vientos planetarios y el aumento de huracanes, terremotos y deshielo. El planeta lanza voces de alarma. Pero no seamos ingenuos. No nos necesita. Si el hombre dejara de existir, el planeta seguiría evolucionando y otras formas de vida ocuparían nuestro nefasto lugar en la Tierra.

           Hasta tal punto es grave la situación, que el Papa ha exigido a los gobernantes que escuchen “el grito de la tierra” y respeten la naturaleza. Los miembros de la iglesia obispos incluidos, ya no pueden ver como lo hicieron hace décadas, a los ecologistas  y defensores de la naturaleza como gentes en “pecado”.  Es más, el Papa ha advertido a los católicos que maltratar la tierra es un pecado y propone al público en general un cambio de vida de acorde con la naturaleza y ha añadido “el cuidado de la casa común” a las obras de misericordia tradicionales (visitar a los enfermos, dar de comer al hambriento) ya que cuando se maltrata a la naturaleza se maltrata también a los humanos. Me alegra saberlo, ya no soy un “ecologista de mierda”, sino un defensor de la naturaleza que está amparado entre las obras de misericordia de la iglesia. Muchos sacerdotes y sobre todos obispos deberían seguir las palabras infalibles de su Jefe y no estar aún con pensamientos retrógrados de siglos pasados.

            Este llamamiento a los miles de millones de católicos, debería ser el comienzo de una revolución ecológica que obligara a los gobiernos y multinacionales a cambiar sus planes y negocios, para levantar los muros de una nueva sociedad encaminada en el respeto a la vida en todas sus formas y a la conservación de todos nuestros ecosistemas en una gran burbuja que abarcara la sostenibilidad mundial, el progreso hacia un aire limpio y de respeto a la naturaleza.

            Seguramente muy pocos católicos  han leído el “Laudato Si” sobre el cuidado de la casa común, una encíclica del Papa Francisco que no tiene desperdicio. Un llamamiento que seguramente no ha convenido publicitar el los púlpitos de las iglesias por temor a herir a sus creyentes y que mucho menos los obispados han querido dar a conocer en toda su grandeza. Sin embargo, desde estas líneas animo a que se lean los 246 apartados que contiene la encíclica y que puede consultarse y bajarse perfectamente por internet. Ya no puede existir ignorancia, ya no nos pueden insultar por defender nuestro planeta, ya es reconocido por todos incluso desde la fe, que es pecado atentar contra la naturaleza.

            Para mí, es un gran honor que por fin se reconozca nuestra lucha de décadas en defensa de nuestro planeta. No han sido los políticos que siguen la mayoría mirándose al ombligo o al bolsillo, no ha sido la sociedad agradecida por la lucha altruista que hemos mantenido durante decenas de años. Ha sido las declaraciones responsables de un Papa que por fin ha llegado a una conclusión acertada y digna del ser humano. “Que los seres humanos destruyan la diversidad biológica en la creación divina; que los seres humanos degraden la integridad de la Tierra y contribuyan al cambio climático, desnudando a la Tierra de sus bosques naturales o destruyendo sus zonas húmedas; que los seres humanos contaminen las aguas, el suelo, el aire. Todo esto es pecado. Porque un crimen contra la naturaleza es un crimen contra nosotros mismos y un pecado contra Dios”. El Papa reconoce que el daño a la naturaleza es un pecado que los cristianos no han sabido reconocer ni confesar y que por ello, la Iglesia tiene que dar “pasos concretos en el camino de la conservación ecológica”. Es decir, ser ECOLOGISTA.

            Sin embargo, aún precisamos de voluntarios altruistas para seguir abriendo los ojos del mundo y que nos convirtamos en “guerreros del arco iris” como cuenta una leyenda del Pueblo Indio de los Cree. Y desde estas líneas os pido que apoyéis el proyecto que he presentado al Ayuntamiento para la creación de un Gabinete de Historia Natural en el Aula de Medio Ambiente de Las Vaquerizas y que no costaría absolutamente nada a las arcas municipales, sólo dar el visto bueno y tener la voluntad de conceder a los ciudadanos y a nuestros jóvenes, de un rincón, de una ventana en defensa de nuestros ecosistemas naturales. El sentido común y la responsabilidad en la sostenibilidad de nuestro planeta, deben primar a los intereses políticos o particulares de nuestros representantes públicos.

(Quien quiera conocer el Proyecto del Gabinete de Historia natural – Nautilus, puede pedírmelo al correo electrónico nautilusmar@yahoo.es)


ALGUNOS LLAMAMIENTOS DEL PAPA FRANCISCO
LAUDATO SI
14.- El movimiento ecológico mundial ya ha recorrido un largo y rico camino, y ha generado numerosas agrupaciones ciudadanas que ayudaron a la concientización. Lamentablemente, muchos esfuerzos para buscar soluciones concretas a la crisis ambiental suelen ser frustrados no sólo por el rechazo de los poderosos, sino también por la falta de interés de los demás. Las actitudes que obstruyen los caminos de solución, aun entre los creyentes, van de la negación del problema a la indiferencia, la resignación cómoda o la confianza ciega en las soluciones técnicas. Necesitamos una solidaridad universal nueva.  
      
38.-  Mencionemos, por ejemplo, esos pulmones del planeta repletos de biodiversidad que son la Amazonia y la cuenca fluvial del Congo, o los grandes acuíferos y los glaciares. No se ignora la importancia de esos lugares para la totalidad del planeta y para el futuro de la humanidad. Los ecosistemas de las selvas tropicales tienen una biodiversidad con una enorme complejidad, casi imposible de reconocer integralmente, pero cuando esas selvas son quemadas o arrasadas para desarrollar cultivos, en pocos años se pierden innumerables especies, cuando no se convierten en áridos desiertos. Sin embargo, un delicado equilibrio se impone a la hora de hablar sobre estos lugares, porque tampoco se pueden ignorar los enormes intereses económicos internacionales que, bajo el pretexto de cuidarlos, pueden atentar contra las soberanías nacionales. De hecho, existen «propuestas de internacionalización de la Amazonia, que sólo sirven a los intereses económicos de las corporaciones transnacionales». Es loable la tarea de organismos internacionales y de organizaciones de la sociedad civil que sensibilizan a las poblaciones y cooperan críticamente, también utilizando legítimos mecanismos de presión, para que cada gobierno cumpla con su propio e indelegable deber de preservar el ambiente y los recursos naturales de su país, sin venderse a intereses espurios locales o internacionales.

82.-  Pero también sería equivocado pensar que los demás seres vivos deban ser considerados como meros objetos sometidos a la arbitraria dominación humana. Cuando se propone una visión de la naturaleza únicamente como objeto de provecho y de interés, esto también tiene serias consecuencias en la sociedad. 


92.-  El corazón es uno solo, y la misma miseria que lleva a maltratar a un animal no tarda en manifestarse en la relación con las demás personas. Todo ensañamiento con cualquier criatura «es contrario a la dignidad humana»


 PEDRO POZAS TERRADOS (NEMO)
Fotografía y montaje: Pedro Pozas Terrados