domingo, septiembre 06, 2009

SEGUNDA ENTREGA: ENTREVISTA A MÁXIMO SANDÍN, CIENTÍFICO Y LUCHADOR ACTIVISTA POR LA VIDA.

3.- Vd. parece que es el garbanzo negro académico pues además lucha abiertamente contra las injustitas de las farmacéuticas, los abusos de las multinacionales en materia de transgénicos, monocultivos y contra el cambio climático. ¿Se siente un científico activista de resistencia dentro de una Comunidad Científica conservadora y no abierta a nuevas ideas e investigaciones?
No soy el único que lucha contra la gran industria farmacéutica y sus negocios o contra la “biotecnología” y sus peligros. Hay científicos mucho más prestigiosos y conocidos que yo que también lo hacen. El problema es que, precisamente, es la gran industria farmacéutica y las multinacionales de la “biotecnología” (palabra acuñada en la Universidad Rockefeller) las que están en camino de adquirir el control total de la investigación biológica. Una investigación enfocada teóricamente “al bien de la Humanidad”, pero financiada por empresas con ánimo de lucro y, por tanto, con fines comerciales. Estas empresas tienen mucho dinero y tal como está estructurado el Mundo, el que tiene mucho dinero tiene mucho poder (un poder inimaginable en este caso). El problema es que se ha creado (interesadamente) una confusión alimentada por los medios de comunicación, que como sabe, se deben a sus “anunciantes”, que califican de conservadores a los que nos negamos a que se manipulen procesos que aún no son bien conocidos, incluso interpretados erróneamente, y pueden resultar muy peligrosos, y a los que nos oponemos a los enormes peligros de los alimentos transgénicos para la salud y para el medio ambiente basados en criterios científicos, nos denominan “ecologistas”, que para ellos son algo así como chicos y chicas con sandalias y flauta. Y transmiten la idea de que lo “progresista” es manipular, intentar “corregir” a la Naturaleza, sin tener conciencia de que estamos todavía muy lejos de comprender, y menos de “controlar”, los complejos fenómenos que se producen en ella.

Pero lo más grave es que hay muchos científicos “especialistas” en aspectos muy concretos de la Biología que creen inocentemente que estas “investigaciones” que son, en realidad manipulaciones mediante el método del “tiro a boleo” (es decir, vamos a probar esto a ver qué pasa), son grandes avances. Recientemente, he leído a un prestigioso y, lógicamente, premiado especialista, afirmar que la resistencia de la población a los transgénicos y a la manipulación genética es conservadora por el desconocimiento de una tecnología “tan admirable”. ¿Tendrá información el candoroso científico sobre cuales han sido los efectos reales de los cultivos transgénicos que han causado la ruina de millones de pequeños agricultores, que han contaminado biológicamente los campos de todo el mundo, que están acabando con la biodiversidad (según la FAO, se han extinguido el 75 % de los cultivos tradicionales) y están dejando la alimentación mundial en manos de unas cuantas multinacionales? Pero también recientemente, he leído un comunicado fechado el 19 de Mayo de este año, de la Academia Americana de Medicina Ambiental (es decir, no “sospechosos” de ser ecologistas) que dice lo siguiente: “Hay una asociación más que casual entre los alimentos transgénicos y efectos adversos en la salud. Los alimentos modificados genéticamente producen serios riesgos de salud en las áreas de toxicología, alergias y función inmune, salud reproductiva y salud metabólica, fisiológica y genética. Por ello llamamos a una moratoria inmediata”. ¿Habrá leído o visto algo sobre este comunicado en los medios de comunicación?

Lo que buscan las supuestas investigaciones, que en realidad son manipulaciones de procesos naturales financiadas por estas grandes empresas son “patentes”, es decir, negocios (el de las vacunas es un negocio multimillonario). Cuando, en los grandes medios de comunicación, especialistas prestigiosos (y premiados) afirman que “cambiando los genes conseguiremos gente más inteligente y productiva” o que “cambiando los genes conseguiremos vivir doscientos años”, lo cual es, afortunadamente, imposible dado el desconocimiento que todavía existe sobre la complejidad de la información genética y su condicionamiento por el ambiente, ¿habrán pensado sobre a quien se los irían a cambiar? ¿A toda la Humanidad? Han conseguido crear una gran confusión, muy acentuada este “año de Darwin”, porque para las manipulaciones de los procesos biológicos es esencial la concepción reduccionista y determinista de “los genes” y los cambios “al azar” del darwinismo (palabras de otro “premiado”: “Como la evolución es al azar, estas manipulaciones no son mas que la aceleración de los procesos que se producen en la Naturaleza”). Una confusión que alimentan contraponiendo el darwinismo, que confunden premeditadamente con “la evolución”, con el creacionismo. El que no es darvinista es creacionista o, al menos, sospechoso. Incluso han conseguido que las personas de ideología progresista asocien a Darwin con sus ideas, porque dio una visión “materialista” de la vida, cuando no hay nada más alejado de una ideología progresista que el darwinismo. Los darvinistas cuentan que Marx envió su obra a Darwin (“el cual no la leyó”), pero no cuentan lo que escribió Marx a Engels un poco después: “En cuanto a Darwin, al que he releído otra vez, me divierte cuando pretende aplicar igualmente a la flora y a la fauna la teoría de Malthus, como si la astucia del señor Malthus no residiera precisamente en el hecho de que no se aplica a las plantas y a los animales sino sólo a los hombres —con la progresión geométrica— en oposición a lo que sucede con las plantas y los animales. Es curioso ver cómo Darwin descubre en las bestias y en los vegetales su sociedad inglesa, con la división del trabajo, la concurrencia, la apertura de nuevos mercados, las ‘invenciones’ y la ‘lucha por la vida’ de Malthus”.

En fin, claro que en el sentido de la pregunta me considero un “activista” dentro de mis escasas posibilidades de difusión. Primero, porque me siento obligado por motivos éticos, y segundo por motivos científicos bien fundamentados. Las nuevas investigaciones llamadas “básicas”, es decir, sin fines comerciales, han puesto de manifiesto que la información genética es de una complejidad indescifrable, que depende de todo el genoma y que está condicionada por el ambiente. Y que vivimos inmersos en una inconcebible cantidad de bacterias y virus que cumplen funciones esenciales en los fenómenos naturales (el 80% de los genes de los virus existentes en los suelos, en los mares, son desconocidos en ningún ser vivo). Cuando se introducen “genes” aberrantes en la Naturaleza, cuando se “fabrican” virus recombinantes, se desata algo nuevo que se esparce por los suelos, por las aguas… Las bacterias y los virus han tenido una función creadora en la evolución. Pero también destructora…

4.- Como ya sabe, los grandes simios se encuentran en peligro de extinción y sus selvas, su hábitat, esta siendo destruida. ¿Cómo cree que la sociedad y los gobiernos podrán parar este exterminio?

La única esperanza puede estar en la sociedad si conseguimos que esta tome conciencia de qué problema real estamos hablando. Los gobiernos (“casi” todos los gobiernos) se rigen, primero, por el “pensamiento único”, es decir, por la economía de “libre mercado”. Y mientras lo que domine el Mundo sea este sistema económico, los intereses de las empresas de las comunicaciones, las madereras, de armamento, seguirán provocando las guerras como la del “coltán”, la deforestación de Sumatra y Borneo, armando a pobres desesperados y muertos de hambre y destruyendo los últimos reductos de nuestros hermanos evolutivos. En segundo lugar, la política se rige, se mantiene, por la inmediatez, el corto plazo. Con los problemas económicos que sufre la mayor parte de la población (gracias a este “entrañable” y solidario sistema) no creo que ni los políticos ni esta mayor parte de la población le concedan mucha importancia a este problema.

Pero, por eso mismo es por lo que es más acuciante seguir con la lucha por evitar este exterminio. Por seguir denunciándolo. Por que entiendan, los unos y los otros, que una extinción de una especie nunca es algo “normal”, lógico, sino que es un grave presagio desde un punto de vista ecológico, pero que además, en este caso su significado va mucho más allá.